Esta exposición recoge el resultado de un taller de fotografía participativa dirigido por Patricia Esteve con el apoyo de la fundación Photographic Social Vision y dirigido a personas que sufren discapacidad derivada de enfermedades mentales.
El proyecto ofreció las herramientas necesarias para que los participantes se expresen desde su propia realidad haciendo uso del lenguaje fotográfico.
Las actividades artísticas, como la fotografía, permiten a personas en riesgo de exclusión social de conectar con su capacidad creativa y alejarlas del estigma con que la sociedad las clasifica.
La fotografía se convierte así, en un vínculo de luz entre su mundo y la sociedad.
Proyecto realizado con el apoyo de Obra Social Fundació La Caixa y la Fundació Ciutat i Valors
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Amb veu propia
EXPOSICIÓN “perdudes” por Laia Matas i Vilà
Ahora veréis a diferentes presencias en casas abandonadas. Cada una con su trayectoria, marca su camino particular, siendo todas ellas el reflejo de la pérdida de ser humano como individuo.
La dualidad de la esencia humana, la confusión que puede producir el no saber donde se es y hacia donde se quiere ir, una visión de una mujer que puede ser borrosa si uno mismo no enfoca su voluntad en una dirección.
Así mismo se insinúan seres que están y no están, presencias que no dejan claras las personas, ni dibujan el perfil de las personalidades las cuales reflexen. Estas se manifiestan de diferentes maneras, siguiendo un ciclo natural por el cual las dudas, nacen, crecen, se reproducen y mueren.
Se encaran con ellas mismas, se enfrentan con la vida y la muerte, buscan sentido en el que los rodea, huyen de su irrealidad, se esconden de su entorno, se encuentran prisioneras de ellas mismas.
La desnudez de las presencias, tiene un matiz de indefensión, puesto que carecen de la protección ante los posibles elementos hostiles del entorno indómito. La creación de su irrealidad, se ve reflejado en el ambiente destruido de las casas abandonadas.
También se interpreta un cierto renacimiento, un volver a empezar del punto indefinido en el que se encuentran perdidas. Con el nacimiento, nace también la inocencia perdida y recuperada en la sencillez del cuerpo. Con la desnudez quieren olvidar el que los perturba y turba, quieren alinearse del que los rodea.
La voluntad de huir, de marchar de todo aquello que conocen, hace que se sientan bloqueadas, sin posibilidades. La impotencia los hace desear la muerte, sin nunca conseguirla. Se sienten prisioneras en ellas mismas, en su cuerpo y en su irrealidad, que han creado para ellas y que se refleja en las imágenes de las casas abandonadas.
Las presencias transmiten sus personalidades, siendo estas difundidas y poco definidas, a veces insinuantes y misteriosas. El entorno acompaña este ánimo dando este aire difundido, vago y perdido.
La dualidad de la esencia humana, la confusión que puede producir el no saber donde se es y hacia donde se quiere ir, una visión de una mujer que puede ser borrosa si uno mismo no enfoca su voluntad en una dirección.
Así mismo se insinúan seres que están y no están, presencias que no dejan claras las personas, ni dibujan el perfil de las personalidades las cuales reflexen. Estas se manifiestan de diferentes maneras, siguiendo un ciclo natural por el cual las dudas, nacen, crecen, se reproducen y mueren.
Se encaran con ellas mismas, se enfrentan con la vida y la muerte, buscan sentido en el que los rodea, huyen de su irrealidad, se esconden de su entorno, se encuentran prisioneras de ellas mismas.
La desnudez de las presencias, tiene un matiz de indefensión, puesto que carecen de la protección ante los posibles elementos hostiles del entorno indómito. La creación de su irrealidad, se ve reflejado en el ambiente destruido de las casas abandonadas.
También se interpreta un cierto renacimiento, un volver a empezar del punto indefinido en el que se encuentran perdidas. Con el nacimiento, nace también la inocencia perdida y recuperada en la sencillez del cuerpo. Con la desnudez quieren olvidar el que los perturba y turba, quieren alinearse del que los rodea.
La voluntad de huir, de marchar de todo aquello que conocen, hace que se sientan bloqueadas, sin posibilidades. La impotencia los hace desear la muerte, sin nunca conseguirla. Se sienten prisioneras en ellas mismas, en su cuerpo y en su irrealidad, que han creado para ellas y que se refleja en las imágenes de las casas abandonadas.
Las presencias transmiten sus personalidades, siendo estas difundidas y poco definidas, a veces insinuantes y misteriosas. El entorno acompaña este ánimo dando este aire difundido, vago y perdido.


